Con un clima brillante que acompañó desde los primeros minutos del día, la mayor jineteada del oeste argentino clausuró con gran éxito la 38° edición de la Fiesta Nacional de la Ganadería.

Según la estimación de los organizadores, alrededor de 12 mil espectadores de toda la provincia y de las vecinas de La Pampa, San Luis, y hasta de Córdoba y Buenos Aires, transitaron a lo largo de la jornada por el predio ferial, alternando entre los stands de la exposición comercial, industrial y artesanal y el predio de doma.

Con el gran atractivo de las tropillas entabladas, evento que por primera vez desembarcó en la provincia de Mendoza, la gente se agolpó durante horas sobre el alambrado que separaba a los jinetes del público, aclamando efusivamente el despliegue de los arrojados gauchos hasta las seis de la tarde, mientras que el humo de los asados y las tortas fritas fue una constante durante todo el domingo.